Experiencias de viajes

Multitud de ocasiones me he preguntado dónde viajar o qué puedo encontrar allá donde viajo, este blog es un proyecto personal donde cuento cada uno de los viajes que he realizado y mi experiencia para que os sirva de ayuda. Mi experiencia es tu experiencia.

martes, 20 de noviembre de 2012

Crucero por el Mediterráneo

Justo un año después de nuestro primer gran viaje en familia, allí que nos ibamos de nuevo los cuatro en la busqueda de lo que sería una experiencia inolvidable. Si eres como yo de los que os encanta viajar y os dicen que en una semana conoceréis dos continentes diferentes, cuatro países y multitud de ciudades...literalmente flipais! Pues eso hicimos.

Una mañana bien madrugadora, de esas de viaje con el sol por salir, nos dirigimos al aeropuerto destino Barcelona donde embarcariamos en un espectacular crucero de Pullmantour. Recuerdo perfectamente la llegada a ese gran hotel que todavía estaba atracado en el puerto, nos esperaba un camarote muy coqueto en la planta superior del barco y con una pequeña terraza que daba al mar. Pronto nos fuimos a investigar y a cada paso una sorpresa...piscinas, jacuzzis, salas de baile, casinos, gimnasios, restaurantes y más restaurantes...¿como podía aquello surcar los mares?

Mi hermano y yo, tan vivos como siempre aprovechamos el calor de Barcelona para estrenar uno de los jacuzzis que estaban en el exterior del barco mientras mis padres hacían lo propio degustando dos cócteles. Pronto el barco comenzó a moverse y bajo zumbidos de sirena poco a poco nos adentrabamos en el mar.

Nuestro primer destino fue Tunez, viajando toda la noche nos habíamos "encajado" en la ciudad mora sin darnos cuenta. Un lugar sin igual para las compras y el regateo, lleno de bonitos rincones y calles de mercaderes sacadas de la peli de Aladín...alfombras, baratijas, turbantes y fulares, y sí camisetas de fútbol, si alguno me conoce ya sabrá que tengo una divertida costumbre cada vez que viajo y es coleccionar camisetas de fútbol de todos los sitios donde estoy. Así, nuestras primeras compras en Tunez fueron una Timba, el disfraz de mi padre para la fiesta del barco que junto a su piel morena parecía más moro que nunca, y mi camiseta de Tunez con un tal Dos Santos a la espalda. Visitamos una de las ciudades con más encanto que he conocido Sidi Bou Said, un lugar donde todas las casas estaban pintadas de blanco y azul, con calles empinadas y puertas arabes.

Después de un largo día en Tunez utilizamos la noche para llegar a Civitavecchia, puerto cercano a Roma donde nos llevó un autobús para conocer la ciudad del imperio romano. Quien haya estado sabrá que en un día poco puedes hacer en una ciudad como Roma pero los cuatro nos pusimos en marcha y disfrutamos del Coliseo, Plaza España, Fontana di Trevi, Vaticano, paseamos por sus calles y comimos una rica pasta en un restaurante italiano de esos típicos de mantel de cuadro rojo. El día fue espectacular, de vuelta mi hermano compró la camiseta de la Roma para continuar nuestra colección y tiré mi moneda a la fontana prometiéndole que volvería con más tiempo.

Sin salir de Italia, nuestro siguiente destino fue Livorno con una bonita excursión a Florencia y Pisa. De estas dos ciudades destacar la Catedral de marmol y el Baptisterio de la capital florentina, sus puentes, calles amplias y limpias. A pocos kilometros se sitúa Pisa y su famosa torre que hasta que no estás allí no te crees como se puede mantener en pie con esa inclinación.

Otras de las ciudades italianas pegadas al mediterráneo es Nápoles, una ciudad donde antes de bajar te avisan sobre la forma de conducir de los napolitanos y los robos a los turistas. Por eso decidimos coger un autobús y dirigirnos hacia la historia de Pompeya y el Vesubio. Un lugar que quedó petrificado cientos de años atrás por la erupción por sorpresa del vesubio y que arrasó ciudades enteras como la de Pompeya.

Para el último día llegamos a Francia en el puerto de Villefranche muy cerquita de Monaco y Montecarlo, principado que destaca por su casino, riquezas y famoso circuito de formula 1.

Toda una semana que pasa volando, conoces lugares únicos y personas que se quedarán en tu mente por mucho tiempo, como el personal del crucero que hace todo lo posible por sacarte una sonrisa y que estés de forma inmejorable, sin duda uno de los puntos fuertes de Pullmantour y es de agradecer.